NOEL CARRIZO | La muerte del ego

Cuatro años investigando el ego en líderes de organizaciones y cómo este impacta negativamente en resultados, empresas, equipos y en los propios líderes. hablamos de "la muerte del ego" con Noel Carrizo


Foto: Noel Carrizo.

NOEL CARRIZO

Fundadora ADN Consultoría (Argentina)

Autora de ”La muerte del EGO como camino hacia el Liderazgo"



V.- Hola, Noel Has publicado junto a Agustín Parigi. "La muerte del ego como camino hacia el liderazgo". ¿Por qué hablar del ego? ¿Es tan importante?

NC.- Por años el sistema alimentó el Ego de las personas en función de los resultados. ¿Qué significa esto? Como seres sociales que somos, buscamos siempre el reconocimiento del otro. Necesitamos de un otro para sobrevivir, entonces nos importa responder a su aceptación para sentirnos parte de una sociedad. Basado en un sistema de dualidad, fuimos criados bajo la idea de que “si hacemos lo que se espera de nosotros” seremos queridos, aceptados, reconocidos. De lo contrario, seremos rechazados, humillados. Este paradigma empodera a nuestro Ego, que se esfuerza por responder a esos patrones en busca del reconocimiento.


V.- ¿Construimos nuestra identidad para ser aceptados?

NC.- Sí, pero el Ego termina siendo un “falso yo”; una máscara construida en base a lo que otros esperan de nosotros o en base a lo que creemos que los otros quieren de nosotros. Sin darnos cuenta nos vamos alejando de quién verdaderamente somos. Y acá es cuando nos desconectamos de nuestro ser auténtico y dejamos que nuestra vida sea dirigida por el Ego, bajo un sistema de valores y una agenda que mira hacia el afuera.



"El ego termina siendo un falso yo; una máscara construida en base a lo que otros esperan de nosotros o en base a lo que creemos que quieren de nosotros".



V.- ¿Qué rol juegan las organizaciones en todo esto?

NC.- Una forma sutil de control es alimentar al Ego de las personas. Una de las historias del libro "La Muerte del Ego como camino hacia el liderazgo" muestra muy claramente esta dinámica. Pablo Maison, que por más de 20 años trabajó en Unilever llegando a ser Vicepresidente regional de RRHH, comenta cómo su carrera en la multinacional se basó en ir siguiendo un “camino de éxito” basado en la productividad, en la competencia y en la constante búsqueda de resultados de alto desempeño a costa de sensaciones de sufrimiento y mucho desgaste emocional. Dice que “cuando pasas demasiado tiempo creando un personaje, hay un momento en el que quien sos realmente, entra en colisción con la persona en la que te convertiste para sobrevivir a un determinado ambiente”.


V.- Y fuera del ámbito corporativo, ¿dónde se ve?

NC.- Esta misma dinámica se encuentra en el concepto de “éxito” de cualquier ámbito. A mí en lo personal me pasó. Yo me crié con un sistema de valores en el cual un título universitario, un cargo profesional y una familia eran la clave del éxito. Hoy, luego de mucho trabajo con mi Ego, logro cuestionar esas creencias. De hecho, nosotros hablamos de esas creencias como falacias del Ego. El Ego nos hace creer que somos lo que tenemos y que nuestro valor está en elementos materiales que tenemos; que somos lo que hacemos y que un título o un cargo define cuánto valemos como personas; y que somos lo que dicen de nosotros, haciéndonos creer que la mirada del otro nos hace mejor o peor persona.


"El ego nos hace creer que somos lo que tenemos y que nuestro valor está en elementos materiales que tenemos; que somos lo que hacemos y que un título o un cargo define cuánto valemos como personas; y que somos lo que dicen de nosotros, haciéndonos creer que la mirada del otro nos hace mejor o peor persona".





V.- ¿Y cómo salimos de esta encrucijada?

NC.- Es difícil romper con estas creencias porque están muy arraigadas, no solo en uno mismo, sino en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad. El primer paso es darnos cuenta de que estamos en esta encrucijada; de que, si bien el Ego va feliz encontrando el reconocimiento de otros, hay una parte muy interna nuestra que siente incomodidad, que empieza a pasarla mal, que duda, que se siente infeliz. Es un llamado interno que no puede seguir lidiando con tanta contradicción entre el personaje que fuimos creando y quien verdaderamente somos. Nosotros lo planteamos como dos voces internas: la del Ego y la de nuestro ser Auténtico. Una forma de gestionar al Ego es conectar con nuestra parte auténtica, darse cuenta de lo que necesita más allá de lo que otros esperan.


V.- ¿Y se puede matar al Ego?

NC.- El Ego siempre estará ahí. Creemos que es algo innato de la naturaleza del hombre. Necesitamos buscar el reconocimiento para ser aceptados en la sociedad. Por eso, creemos que la clave está en saber reconocer la voz del Ego, distinguir la del ser Auténtico y responder a los deseos del segundo. Eso sería saber gestionar al Ego. Esto puede ser desde dejar un cargo jerárquico en una multinacional para ser profesor de yoga, hasta soltar el deseo de tener la razón. Desde la máscara construida por el Ego no nos gusta que nos vean vulnerables, inseguros o débiles, entonces este fantasma invisible querrá ocultar cualquier error, miedo o duda de nuestro ser Auténtico... a menos que logremos pillarlo y gestionarlo.


"Reconocer la voz del Ego, distinguir la del ser Auténtico y responder a los deseos del segundo".



V.- Por último, hace poco realizaste un ciclo de charlas sobre reinvención profesional, ¿cómo se relaciona con todo esto que planteas?

NC.- Sí, creé el programa REINVENT que busca a invitar a las personas a que se reinventen anclándose en su parte más auténtica y genuina. En general, cuando las personas toman conciencia de las jugadas de sus Egos comienzan un proceso de cuestionamiento y de querer conectar con su ser Auténtico para crear esa vida que siempre quisieron. El cambio profesional suele venir de la mano de este proceso. El deseo de conectar con un propósito más profundo, de darle sentido al trabajo que hacemos a diario alimentando a nuestro ser Auténtico y no al Ego, lleva a un proceso de reinvención profesional. Esto, además, se da en un momento de revolución digital en donde ya de por sí son muchas las transformaciones que se están impulsando y el poder de reinventarnos es un llamado que no debemos dejar de atender. No solo para ser felices, sino también para sobrevivir al tsunami de cambios que se viene. Pero ese es otro capítulo.


















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