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Santiago Vázquez - Liderazgo

Santiago Vázquez

SANTIAGO VÁZQUEZ
@santivazquez_
Director of Leadership Institute


El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey cumple 75 años y al frente del recientemente creado Instituto de
Liderazgo está Santiago Vázquez, viviendo una experiencia apasionante. Como él dice: "estoy disfrutando una nueva etapa profesional en un nuevo sector y en un ámbito del comportamiento humano apasionante”. Hablamos con él sobre la transformación que está viviendo el liderazgo.

 

V.- Muy buenas, Santi ¿Qué es lo que le hace tan especial al Tecnológico de Monterrey (TEC)?

SV.- Aquí todo es especial, Mario. El TEC es una Universidad privada sin ánimo de lucro y eso lo cambia todo. Trabajar aquí es muy inspirador. Son 26 campus, con 6 escuelasnacionales con una oferta educativa muy variada y tenemos más de 55.000 alumn os. Aquí tienen muy claro que la educación es la clave de la transformación social; yo diría que si algo define a la visión del Tec es la de formación que transforma vidas.


V.- Acabáis de crear el Instituto de Liderazgo, ¿Cómo está?
SV.- Si, es un proyecto recién nacido; el tercer instituto dentro del Tec de Monterrey después del Instituto de Emprendimiento y el Instituto de Ciencias de la Felicidad. Actualmente estamos en la etapa de sentar las bases, construir el equipo de trabajo, definir los objetivos y las estrategias de trabajo.


V.- ¿Y por qué hablar ahora de liderazgo?
SV.- Bueno, no se trata de hablar de liderazgo ahora; el Tec tiene el liderazgo en su ADN desde su fundación hace 75 años. Lo cierto es que el mundo padece una importante crisis de liderazgo, tal y como se ha señalado en las últimas ediciones del World Economic Forum, lo que nos ha llevado a intensificar nuestro compromiso con el desarrollo de la sociedad a través de la investigación, reinvención y desarrollo del liderazgo.

 

V.- ¿Y qué es el liderazgo para Santiago Vázquez?

SV.- Es una pregunta difícil, pero el liderazgo tiene dos partes. Por un lado, el  “intraliderazgo”, el liderarse a uno mismo, el equilibrio vital, la gestión de nuestras  propias emociones a través del autoconocimiento… Y por otro lado está el “inter-liderazgo” o inteligencia social, que consiste en desarrollar relaciones positivas con los demás.

 

V.- ¿Tiene que ver el liderazgo con la felicidad?

SV.- Sí, liderazgo y felicidad son dos caras de la misma moneda; el verdadero liderazgo, en mi opinión, consiste en liderarse a uno mismo para alcanzar adecuados niveles de felicidad personal y esto se consigue principalmente generando felicidad en los demás.

 

V.- ¿Y existen esos buenos líderes que generan felicidad en los demás?

SV.- Sin duda sí existen estos lideres; son aquellos que generan un ambiente positivo, sentido de pertenencia y compromiso. Hemos pasado del líder capataz al líder inspirador, del líder carismático, mesiánico, que tiene las respuestas para todo; al líder que sabe decir “no sé”, “me equivoqué”. El líder que inspira a otros, que sirve de  coach, de desarrollador de personas… El líder del s. XX era un líder autoritario, pero ese estilo de liderazgo no funciona en la era actual ni con las generaciones de hoy en día.

 

V.- ¿Y se puede aprender a ser un líder del s.XXI?

SV.- Se puede y se debe aprender. Siempre desde la humildad de saber que puedes mejorar; es un aprendizaje constante donde nunca terminas de aprenderlo todo – requiere humildad y consciencia. Se pueden aprender herramientas como la inteligencia emocional, el autoconocimiento o la inteligencia social. Conocerte como ser humano, tus fortalezas, qué te genera estrés, qué te da miedo, qué te hace feliz… Conocerte te servirá para enfrentarte a los retos que se presentarán como líder. Como sabes, en los procesos de coaching es lo que hacemos: te observas y buscas pautas explicativas de lo que te beneficia o te perjudica y así eres más consciente.

 

V.- Entonces, se puede aprender, pero no existe un “título” académico de líder.

SV.- No, el liderazgo no es un título. Existen competencias que tenemos que desarrollar para liderar, pero no es un título. Cuando me reuní con el que es mi “líder” aquí en el Tecnológico, me dijo: “Santiago, estoy aquí para que tengas éxito”. Eso es liderazgo; contribuir al éxito de los demás y sacar lo mejor de ellos. Y de la misma forma, yo contribuiré al éxito de quien me lidera y al éxito de mis colaboradores.

 

V.- Se puede decir que vamos hacia un cambio de mentalidad sobre el liderazgo.

SV.- Sí, el liderazgo está cambiando. Estamos ante un cambio de era (“Human Age”) y como en todo cambio, hay gente a la que le cuesta. Piensan que lo que ha funcionado hasta ahora, ¿por qué cambiarlo? Pero ahora ya no funciona. Hay que entender  que el liderazgo en las organizaciones tiene que estar más distribuido y más orientado a servir que a servirse. Tenemos mucho que desaprender sobre liderazgo. Por ejemplo: el miedo a lo diferente. Tenemos miedo a lo que no conocemos. Queremos estar en entornos clónicos, trabajar con gente que piensa igual que nosotros. Si alguien tiene otro punto de vista nos da miedo. Y ese principio tenemos que desaprenderlo. El liderazgo hoy es diversidad y hay que valorarla y disfrutarla. Hoy estamos en un mundo donde el conocimiento evoluciona a una extraordinaria velocidad, lo que implica que para entender mejor el liderazgo debemos enfocarlo desde una visión multidisciplinar: desde la psicología, la biología, la medicina, la economía…

 

V.- ¿Y desde la ciencia política, supongo?

V.- Sí, desde todas las perspectivas. Y sobre todo, hay que liderar con propósito, dándole

un significado a lo que hacemos, se trata de dar sentido. No importa que seas docente, responsable de una empresa de energía o barrendero; siempre puedes encontrar un propósito. No se trata de ser un líder populista que dice a la gente lo que quiere oír para conseguir seguidores; sino de ser un líder con propósito, con significado. Los grandes líderes de la historia siempre han puesto el interés general por encima de sus intereses individuales. En el s. XXI el propósito es un elemento fundamental del liderazgo.

 

V.- ¡Muchísimas gracias, Santi!

SV.- A ti, Mario, un placer