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Belén Varela - Organizaciones Optimistas

Belén Varela

BELÉN VARELA
@laquintavarela
Organizaciones Optimistas


Hablamos de optimismo y Belén Varela comienza aclarando el concepto: “Me siento más cómoda hablando del optimismo como cualidad organizativa que como estado emocional de las personas”.


V.- ¡Hola, Belén! Entonces, hablamos de organizaciones.
BV.- Sí, mi experiencia se orienta al trabajo con empresas e instituciones públicas, más que con individuos. Es un matiz importante, porque la emocionalidad colectiva no es tan simple como sumar las emociones de las personas que conforman una organización. Cada entidad tiene su propio comportamiento emocional y en esto inciden, por supuesto, las personas, pero también otros aspectos como la estructura, el sistema, el liderazgo, la comunicación o las normas de funcionamiento interno.


V.- Buena matización.

BV.- Personalmente, descubrí la importancia de las expectativas cuando estábamos en pleno florecimiento económico y percibí la impotencia adquirida que padecían algunas organizaciones. Acostumbrados a un entorno económico favorable, a muchas empresas les costaba conocer su potencial ante las dificultades. Cuando sobrevino la crisis, el optimismo se convirtió en la cualidad oportuna.


V.- ¿Por qué el optimismo?
BV.- Porque las empresas no se nutren de una paciente espera de la suerte, sino del esfuerzo hacia unos resultados. La disposición optimista o pesimista de una organización determina el modo en que las personas aprecian, representan mentalmente y se enfrentan a sus objetivos, encontrando soluciones y ventajas o buscando inconvenientes y cayendo en la apatía.

 

V.- Entonces, ¿el optimismo es útil, práctico?
BV.- Sí, el optimismo es el motor para conocer y descubrir el potencial de la  organización y alimentar la voluntad de cambiar las cosas y de afrontarcon valentía las dificultades. Comenzamos una etapa de recuperación y, más que nunca, toca dotarse de fuerzas para remontar, explorar nuevos objetivos y prepararnos para lo que nos depare la economía.


V.- Algunas personas me dicenque  la felicidad en el trabajo es una moda, ¿qué les decimos?
BV.- Siempre digo que si la felicidad en el trabajo es una moda, estamos ante la moda más antigua del mundo. Aristóteles escribió en su "Ética a Nicómaco" una serie de principios que relacionaban el placer, con la actividad. Sin actividad -decía el filósofo- no hay placer, y el placer perfecciona toda actividad.

 

V.- Entonces es una moda muy larga.
BV.- Es cierto que existe una corriente de publicidad que incorpora la palabra felicidad a todo; a las bebidas refrescantes, a la domiciliación de la nómina, al suavizante de la ropa y hasta he visto papel higiénico que te hace más feliz. ¡En fin! No dudo que algunas pequeñas banalidades hagan la vida más agradable, pero la
felicidad no se limita a la recolección de emociones placenteras efímeras o volubles.
La felicidad es el funcionamiento óptimo de las personas tanto desde el punto de vista psicológico, como físico y social. No hay que rascar mucho para encontrar empresas que tienen un departamento a mitad de rendimiento, algún empleado dándole al innoble arte de la rumorología y algún directivo con las miras puestas en su ombligo o creando un mal ambiente en su área. Pues bien, la felicidad en el trabajo empieza por tener un entorno saludable física, mental y socialmente; con todos los departamentos a pleno rendimiento, personas involucradas y entusiasmadas y proyectos vivos y retadores.

Cuando organizamos el primer congreso de Felicidad en el Trabajo (FET, año 2010), quienes venían escépticos se fueron convencidos y decidimos darle continuidad anual. Ahora estamos ya con la vista en el #FET2020, una edición que no nos dejará indiferentes. La búsqueda del bienestar de las personas se ha convertido en una meta a alcanzar por personas y organizaciones a nivel mundial; empresas como Google, Apple, Coca- Cola o gobiernos como EEUU, Francia y Holanda se plantean esta necesidad. Creo que este hecho demuestra que esta felicidad a la que nos referimos, este funcionamiento óptimo de las personas es más que una moda, es una necesidad y es sostenible en el tiempo.


V.- ¿Qué te ha sorprendido de tu trabajo creando organizaciones optimistas?
BV.- Una de las cosas más curiosas que me ha pasado fue la inauguración de un “edificio optimista”. Realmente había trabajado con Vygon, una empresa de distribución de material quirúrgico en unos talleres para mejorar un bienestar del que ya disfrutaban, para qué negarlo. La cuestión es que, lejos de abandonar sus reflexiones en un estante, se pusieron en marcha para que el edificio fuese la primera imagen de su filosofía de trabajo. Hoy, gracias a ese optimismo contagioso y a esa energía vital que transmiten, existen los Premios Hospital Optimista, que llevan IV ediciones y que contribuyen a visibilizar equipos positivos que trabajan en todos los hospitales para la mejora de la calidad de vida de enfermos y familiares.

 

V.- Un empresa, una misión.

BV.- Sí, en el fondo,  esta historia muestra que cuando una organización tiene una misión clara y es optimista, pone los medios y busca los recursos para alcanzarla. Lo mejor, es que una organización optimista se vuelve autotélica, como diría Czikszentmihalyi, y genera constantemente nuevas metas.

 

V.- ¿Cómo hacemos que unaor ganización sea optimista?
BV.- Vamos a partir de un principio básico: el optimismo es una cualidad preexistente a cualquier empresa. De no existir un talante positivo y una expectativa de éxito, la empresa no se constituiría. Por otra parte, la experiencia me dice que el liderazgo es clave para promover la actitud optimista de la empresa y para generar esa actitud en primer lugar, la misión tiene que estar en el centro de todo. En segundo lugar, creo en la capacidad de las personas. Si la misión es clave, las personas deben sentir también su importancia; el valor que aporta cada una de ellas. Y por último, debemos orientarnos a soluciones y no a causas.

 

V.- ¿Y cuál es el futuro? Dentro de veinte años, por ejemplo.
BV.- El mundo del trabajo no será como lo vemos, o eso creo. Veo una tendencia creciente a trabajar en espacios de autonomía y colaboración, más que en grandes compañías. Éstas se unirán a esta gestión de talentos en coworking, más que a congregaciones de empleados con tareas y carreras definidas. Creo que estamos en un entorno tan fluido, que no nos queda otra visión que la optimista.


V.- ¡Muchísimas gracias, Belén!